Se queda la emoción en punto muerto
cuando el mundo te atraviesa sin rozarte,
y los sueños te arañan con desgana
el placer como ojo invidente.
Y el amor se te muere al alcanzarse.
Y estás contigo a solas, sin ser nadie
y a nadie puedes reclarmarle
no haberte erigido desde siempre
como el centro de tu sur y de tu norte.
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