Me acuerdo ahora
de ese futuro muerto que
mis pasos, fatigados,
no anduvieron.
Me acuerdo de su opiáceo aroma
(antes de morir sin pasado)
penetrando en mis sueños.
Me acuerdo de la paz,
la única paz que, venenosa,
para justificar cada derrota
planea un futuro inaccesible.
Recuerdo los deseos,
perfectos por inalcanzables,
atrapándome en sus redes.
Secuestrando mi voluntad,
destruyendo mi memoria.
Me acuerdo de ese Futuro Perfecto
que, sin poder arrepentirse,
me ha dejado sin historia.
Unas hacen blogs por primera vez (yo un día me hice uno y no cultivé en él más que las palabras del título)y otras nos metemos en blogs ajenos también por vez primigenia. De forma que he tardado un rato en averiguar cómo narices podía crear un poco de feed-back, sin necesidad de abrirme una de esas cuentas que me pedían para poder ser tu primera seguidora. No obstante, pasándome por el talón la arbitrariedad de estas comunidades digitales, yo me autodesigno tu primera seguidora igualmente. Si he de comentarte algo de los poemas lo haré cara a cara (perdona mi reticencia, cuando no se pueda la comunicación en vivo, entonces optaré por esta vía), pero de momento, los comentarios que pueda hacerte me resultan algo demasiado personal como para que cualquiera pueda acceder a ellos y así interferir en su lectura.
ResponderEliminarNo obstante, te diré que muy interesante el juego de tiempos de "Futuro perfecto".
Ala, a seguir manchándose el dedo corazón con la pluma.