sábado, 28 de mayo de 2011

La inocencia se suicida
en cada herida, 
se deshace,
se decanta, 
gota 
        a
            gota.
Lentamente.
Y ya no es
ya no siente
ya no existe,
no es más que un fantasma,
una derrota.

Y se muere la ilusión,
empobrecida.

Y el abismo, ya 
sin vértigo,
desaparece.

Y el miedo, ese absurdo,
es sólo espina.

Pero vida y argumento
continúan,
a pesar de tu insolvencia
y tu desidia,
proponiéndole al instante
mil teorías, y algún placer
donde ensancharnos;
ofreciéndole al amor
una utopía y, algún dolor 
que al consumirse
nos reinvente.


sábado, 30 de abril de 2011

Límites

¿Dónde está la felicidad?
¿Qué es ese monstruo?
¿Adónde fue el deseo?
¿Dónde está el amor?
¿Dónde la utopía?

¡Vamos, despierta!

Levántate amor,
que todo está ocurriendo
mientras tú, en tu neurosis,
apenas te das cuenta.
La circunstancia te comprende,
pero tejes un miedo interminable
donde tú te desanudas fácilmente.

Vamos, alienta.
Recoge ya tus osadías,
aunque no sirvan de nada.
Repara en la alegría leve
incongruente, involuntaria.
Lánzate al abismo inevitable
que propone la existencia.

Y traspasa el pánico al caer,
el amor, el dolor y el todo.
La utopía, inalcanzable,
está en el fondo.

Los límites dibujan el infinito,
porque lo anhelan.
Dibuja tus límites.
Inventa.

Y, bien despierta,
sólo entonces, sigue soñando.
Sueña.

martes, 19 de abril de 2011

Estoy tras el borde de las cosas, así
estoy tras el borde de la vida, casi viva,
o demasiado viva,
demasiado adentro.

Mis manos, definitivamente escriben
lo que no pueden tocar.
Pero yo estoy tras el borde de lo escrito,
mucho más lejos.

Y me pregunto qué elemento,
experiencia o argumento
me lleva, a mí hacia este abismo
de palabras imprecisas
y verdades como duelos,
a ti, hacia la tierra que pisas
donde el árbol de la vida
te asegura el cielo.

Siendo tú y yo casi lo mismo,
recipiente de agua
o fábrica de sueños.

lunes, 4 de abril de 2011

Se queda la emoción en punto muerto
cuando el mundo te atraviesa sin rozarte,
y los sueños te arañan con desgana
el placer como ojo invidente.
Y el amor se te muere al alcanzarse.
Y estás contigo a solas, sin ser nadie
y a nadie puedes reclarmarle
no haberte erigido desde siempre
como el centro de tu sur y de tu norte.

martes, 22 de marzo de 2011

El corazón ignora sus límites,
los desafía involuntario.
Después, la memoria 
desnutrida y bulímica,
relame los restos de una guerra
que nunca fue suya
y que ya, es de nadie.  

miércoles, 16 de marzo de 2011

La percepción es una forma de locura.
El dato aparece, sin remedio.
Sin remedio cruza el ojo,
surca ríos de neuronas, viaja
transformando, y transformado,
un cerebro veleidoso.

Es ya el dato otro.
Y, sin embargo, convencidos
lo abrazamos, alterando
en un instante de entropía
la realidad inabarcable.

¿Cómo conformarnos, sin espanto,
con nuestro dato mentiroso?

viernes, 4 de marzo de 2011

¿Cómo iba a saber yo, que ya no sería yo
cuando llegase la hora?

¿Cómo podría haber advertido ese sutil,
efímero, volátil cambio de cordura?

¿Cómo podría haberlo sabido?

Quizá es posible contar a dedo las mudanzas,
archivar del corazón cada pedazo,
recordar para siempre los motivos.
Pero no, yo nunca lo he sabido.
Sin embargo, la hora llega,
y ese tren insospechado
está gritando desde cerca,
viniendo a estos andenes de mi vida
a llevarse cada paso
y cada espera.

Ese tren que no era mío,
ese tren que nos aleja.