sábado, 28 de mayo de 2011

La inocencia se suicida
en cada herida, 
se deshace,
se decanta, 
gota 
        a
            gota.
Lentamente.
Y ya no es
ya no siente
ya no existe,
no es más que un fantasma,
una derrota.

Y se muere la ilusión,
empobrecida.

Y el abismo, ya 
sin vértigo,
desaparece.

Y el miedo, ese absurdo,
es sólo espina.

Pero vida y argumento
continúan,
a pesar de tu insolvencia
y tu desidia,
proponiéndole al instante
mil teorías, y algún placer
donde ensancharnos;
ofreciéndole al amor
una utopía y, algún dolor 
que al consumirse
nos reinvente.


1 comentario:

  1. Un tartamudeo (quizá), una respiración entrecortada (quizá), un caballo cojo... Forma y fondo esencial. Muy bueno.

    http://in-advertido.blogspot.com/ (Prostitución blogger)

    ResponderEliminar