Ayer te quería sin quererte,
y sin tenerte, te tenía:
como se tiene hambre,
como se teme a la muerte.
Ayer, sin besarte te besaba.
Te estoy besando todavía.
Te van perdiendo estos huesos
que ya son tuétano de beso,
que son veneno y cobardía.
Te van borrando estos ojos,
eterno trastorno
de este beso alucinado.
Estoy volviéndome despojo
y es tu beso entre mi boca
un océano de espanto.
Ayer te quería sin temerte,
y sin temerte, te tenía.
Ayer, sin tu beso
ni tu agravio,
era mi suerte sin saberlo
no besarte todavía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario