Te odio, y mientras te estoy odiando
te amo profundamente.
Te odio porque te adhieres
a la suela de mis pensamientos,
fecunda e insistente.
Te estoy odiando desde siempre
mientras me aferro a ti, dependiente.
Te odio y te oigo constantemente.
Mientras, tú, tejedora de sueños
sancionada por mis genes,
ni si quiera me rehúyes
porque no puedes.
Te odio, perspicaz traductora mentirosa,
cuando abarcas el completo de mis sienes.
He intentado matarte,
incauta yo,
que sin ti no soy nadie.
Incluso cuando duermo
tus manos manipulan
aquello que me concierne.
Te odio porque no te conozco,
y sólo ansío conocerte.
Te odio y te deseo siempre viva,
Mente que me sostienes,
por suerte y por desgracia,
secuestrada entre tus redes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario