viernes, 4 de marzo de 2011

¿Cómo iba a saber yo, que ya no sería yo
cuando llegase la hora?

¿Cómo podría haber advertido ese sutil,
efímero, volátil cambio de cordura?

¿Cómo podría haberlo sabido?

Quizá es posible contar a dedo las mudanzas,
archivar del corazón cada pedazo,
recordar para siempre los motivos.
Pero no, yo nunca lo he sabido.
Sin embargo, la hora llega,
y ese tren insospechado
está gritando desde cerca,
viniendo a estos andenes de mi vida
a llevarse cada paso
y cada espera.

Ese tren que no era mío,
ese tren que nos aleja.

jueves, 17 de febrero de 2011

Construimos recuerdos como palacios,
y torres de engaño que nos alientan.
Hay en ellos almenas de ignorancia,
y razones como veletas.

Tenemos la nostalgia en las ventanas,
pasadizos de memoria indescifrables,
amor, como gota de lluvia apresurada
a caer por ojos como cristales.

Penetramos laberintos de emociones
sin hilo de Ariadna que nos oriente y,
si al llegar al centro el mito desaparece,
sin más salida que aceptarlo
guardamos la decepción entre los dientes.

Tenemos la ilusión como una entrada
a un mundo repleto de pasiones,
ilusión con llave de esperanza
y cerradura de temores.

Construimos el placer como descanso,
argumento irrefutable nuestra muerte.

Que inventamos una vida entre las manos
y otra más en nuestra mente.

miércoles, 16 de febrero de 2011

¿Quién dice que yo he sido yo desde el principio?
Hasta el más pequeño de los elementos degeneró
y degenera constantemente en nuestro cuerpo.
¿Cómo puedo pensar que tú fuiste ya alguna vez,
que yo era aquella,
que él fue el que ahora es?
Todo lo que fuimos murió para siempre.
Lo único que tenemos es memoria.
Una memoria que confluye en algo
parecido a un nosotros,
que no somos nosotros,
sino pretensión de nosotros.
El rostro que recuerdo nunca existió,
quizá tampoco el que ahora veo.
Nos parecemos a aquello,
nada más.
Todo cambia constantemente y, sin embargo
nos atrevemos a pensarnos indelebles.

¿Qué es lo que nos hace sentirnos tan estables,
tan dueños de una perdurable identidad?
Otra vez la memoria, memoria caprichosa,
memoria que, para bien y para mal
nos miente a cada instante.

Si no tuviese recuerdos, seguiría existiendo
y, sin embargo, no creería reconocerme.

Vivimos una ilusión, tan real,
que resulta fascinante.

jueves, 10 de febrero de 2011

ANTÍTESIS CONCURRENTES

Estoy sentada frente a ti
disfrazada de coherencia y de cordura,
confidente de mis miedos,
de mis  noches más absurdas.
Concurrente de mi cuerpo
donde habitas resquicios de locura.

Estoy sentada frente a ti
callando tus manos inquietas,
dejando al silencio acabar con tu ternura.
Perdona el claustro de tu vida
mariposa, desalada  por mis dudas.

Estoy sentada frente a ti,
justo en el lugar
donde inquebrantable,
mi realidad te oprime.
Compañera de mi cuerpo,
deja que mis manos, confusas,
se agarren a tu osadía.
Deja que mis ojos, ciegos,
vean por tus pupilas.

Estoy sentada frente a ti,
antípoda de mis manías.
Sentada frente a tu llanto
que inunda ésta cárcel,
construcción mía.

Frente a ti mi bajeza
ahogando tus deseos,
encadenándote a la agonía,
condenando tus proyectos
a mi abyecta cobardía.

Estás sentada frente a mí
límpida,  diáfana,  bella.
Que el temor de mis fronteras
lo derribe tu entereza.

Frente a mí tus misterios,
yo no los comprendo y los destierro.
Intolerables estúpidas barreras
que yo impongo y tú desprecias.

Antítesis, coetánea de mi cuerpo,
enséñame a vivir por tu coherencia,
y deja así aliviar
la ignorancia de mis cadenas.

domingo, 30 de enero de 2011

Lo imposible

Ese tesoro escurridizo
brillante como un relámpago,
ese dios inalcanzable que todo lo promete:
Libertad tan deseable,
no es más que un artificio.

La serenidad impermeable,
la paz embriagadora,
la quietud imperturbable
no nos pertenecen.

Vivir es un destello de ilusiones,
sumisión irremediable,
que somos un abismo de emociones
cambiando a cada instante.

Ni tú ni yo,
ni el más capaz entre los hombres
ha tenido entre las manos 
la belleza más pura, sin mancharse.

Ni tú ni yo, ni jamás nadie,
abrazaremos verdad tan absoluta
que no pueda cuestionarse.

Pero aún queda un clavo
para que te quemes y te agarres,
la mentira o el engaño
como ciencia o disparate.

lunes, 17 de enero de 2011

















Hay placer agonizando
en la tristeza que interpretas,
tu pecado no es tu rabia,
lo es tu complacencia.

Tienes miedo y te contagias
de esa suerte de silencio
que a los muertos de nostalgia
le dibuja las ojeras.

El pasado como espejo
es tu cárcel y tu meta,
y buscándote una vida_ ya oxidada_
es tu muerte lo que encuentras.

La perfección que anhelas
nunca fue. Esa nada entre tus piernas,
manipula tu recuerdo,
y se convierte en tu quimera.

La felicidad es tan sólo
una ilusión tergiversada,
el presente, aún imperfecto
es lo único que cuenta.






















Ahora que el mundo es de agua,
que te mojas y resucitas,
ahora, que el frío sólo acecha,
inventas el miedo que aún no sientes.

Ahora que eres feliz y te preocupas
por esta felicidad inesperada,
por este instante de osadía
que conoces pasajero,
ahora que cae el corazón
por un abismo de emociones,
miras hacia el fondo y te preguntas
por aquél dolor que fue tus alas.

Ahora que el mundo es de agua
y te sumerges y te implicas
y, olvidándote de ti, eres feliz entre la gente,
te atemoriza ese momento
donde el amor es una muerte
y la ilusión una nostalgia.