jueves, 16 de diciembre de 2010





El futuro es un pasado inacabado,
un discurso todavía remediable.
El pasado es un futuro envanecido,
un diálogo secreto, ya
  por siempre inalcanzable.





domingo, 12 de diciembre de 2010





















¿Qué fue de aquellos años olvidados
de sol ardiente y golosina,
de lengua atada a la certeza,
de calle, sueño y rebeldía?

¿Qué, de aquél insomnio frecuentado
por besos llenos de osadía,
en noche ingente de quimera
de sangre, luna y alegría?

¿Di yo, aquellos pasos en tu nombre
aquél invierno sin pecado,
echando un pulso a la tristeza
jugando a muerte por la vida?

¿Fue mío, aquél amor, en todas partes
de manos libres e insurrectas,
los ojos limpios sin engaño,
aquél placer por cada herida?

¿Qué fue, de aquellos años secuestrados
por esta mente fraudulenta,
que sufre absurda miopía?

viernes, 10 de diciembre de 2010


Ayer te quería sin quererte,
y sin tenerte, te tenía:
como se tiene hambre,
como se teme a la muerte.

Ayer, sin besarte te besaba.
Te estoy besando todavía.
Te van perdiendo estos huesos
que ya son tuétano de beso,
que son veneno y cobardía.

Te van borrando estos ojos,
eterno trastorno
de este beso alucinado.
Estoy volviéndome despojo
y es tu beso entre mi boca
un océano de espanto.

Ayer te quería sin temerte,
y sin temerte, te tenía.
Ayer, sin tu beso 
ni tu agravio, 
era mi suerte sin saberlo
no besarte todavía.



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Te odio, y mientras te estoy odiando
te amo profundamente.
Te odio porque te adhieres
a la suela de mis pensamientos,
fecunda e insistente.

Te estoy odiando desde siempre
mientras me aferro a ti, dependiente.
Te odio y te oigo constantemente.
Mientras, tú, tejedora de sueños
sancionada por mis genes,
ni si quiera me rehúyes
porque no puedes.

Te odio, perspicaz traductora mentirosa,
cuando abarcas el completo de mis sienes.

He intentado matarte,
incauta yo,
que sin ti no soy nadie.

Incluso cuando duermo
tus manos manipulan
aquello que me concierne.

Te odio porque no te conozco,
y sólo ansío conocerte.

Te odio y te deseo siempre viva,
Mente que me sostienes,
por suerte y por desgracia,
secuestrada entre tus redes.

martes, 7 de diciembre de 2010

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Lo único que pasan son los años,
aquél dolor, indefinido, no pasa.
El amor insatisfecho,
este abismo entre las manos,
no pasan cuando el tiempo,
ese presente imperfecto,
inabarcable, se me escapa.

Viene con rostro distinto,
lleva la ropa cambiada,
camina por otros desiertos,
y siempre es la misma nostalgia.

La vida es argumento
de implacable circunstancia.
El pasado un recuerdo
como intangible falacia.

Sólo queda inventar
pasatiempos de futuro,
embrujar pasiones con proyectos
que corrijan el absurdo.

Llenar la mente con imágenes
que nos sujeten a este mundo.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

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                                <<Contra la eternidad, la belleza del instante>>


Contra la locura, la cordura de lo espontáneo.
Contra el futuro, lo espontáneo del presente.
Contra la ausencia, la presente melancolía.
Contra el olvido, melancolía que te recuerde.

Contra la saciedad, urgencia por lo inasible.
Contra la pereza, lo inquebrantable de la apetencia.
Contra la indiferencia, insatisfecha curiosidad.

Contra el olvido cien años de soledad.

Para mis manos el insaciable deseo.
Para mis ojos, mil imágenes retenidas.
Para mi vientre, el estremecimiento de tu contacto.

Para mi pecho, cien mentiras que me revivan.

Contra el silencio, canciones que regalarnos.
Contra la quietud, orgasmos que nos penetren.
Contra el cansancio, la suerte de saberte.
Contra la muerte la vida que me sostiene.

lunes, 15 de noviembre de 2010

La fruta extinguida

Comió de la manzana:
vomitó su insuficiencia.
Aquellos misterios deificantes,
por fin desvanecidos,
renovaron por completo
la faz de la tierra.

Los ojos abiertos, como ojos;
las manos llenas, como manos;
la boca urgente, como boca.

Al sueño no haría falta despertarlo.

Pero hubo un pensamiento solo,
como cárcel de derrota.
La mentira apaciguante
de eternidad satisfactoria.

Hoy la duda es lo eterno,
miedo como una sombra.

Y de aquél manzano muerto,
sólo queda una simiente
escrita en cien mil hojas.

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Soy todo lo que, sin darme apenas cuenta,
extraje de ti. Y de ti también.
Un silencio absoluto
en la más absoluta de las compañías.
Un rumor continuo de nostalgia.
Una aparente alegría.

Soy casi como todo el mundo,
casi como nadie.
Una sombra 
que habla con las sombras,
una imagen 
sepultada en mil imágenes.

Soy todo lo que no fui, desbordándome.
Esta perpleja necesidad de anhelarte.

Soy deseo insatisfecho,
pasión idealizada,
pasaporte abarrotado
de sellos a ninguna parte.

Soy esta inercia de pensarte,
que tiembla de sueños.

Una mala costumbre de consuelo
cuando el miedo viene a visitarme.

Soy un futuro que no llega,
amor vegetariano,
frío quemando pretensiones,
un cerebro fatuo.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Instante lúcido

Horizontales como muertos.
Tras la lucha de sudores,
todo es horizontal y silencio.
Hablan las bocas
acaricia la carne.
Susurra incomprensible
el amor eterno
donde todo, todo es individuo
enaltecido en la batalla
del orgasmo contra el miedo.

Horizontales como muertos.
La desnudez de la vida es
esta lujuria del instante
donde todo, todo es ahora
este presente imperfecto.

Y me busco en tus ojos
olvidando el acero inexorable
del cuchillo del tiempo.

Es curioso este momento
sincero y vanidoso
en que lo más reconfortante
confabula mostrando
la incongruencia de ser 
comunidad tan solitaria, 
enfermedad salubre
tan real, como vida y muerte
entrelazadas.

Sólo así se aprecia la desgracia:
sentirnos una suerte 
de coherencia comprensible,
que dispone de verdades, por caminos
rectos, accesibles y perfectos.

Después, más tarde
cuando se cierre el silencio
asomará la vida vertical,
con sus pasos feroces
de animal eterno.

La vida como objeto

Esta idea pegajosa
que es la vida,
se me adhiere a la corteza
agrietada del pensamiento.

Este limón ensangrentado,
tras la frontera de cada sueño,
es una consciencia lamentable
un terror de sumisión,
perpetrado por el miedo.

Estoy aquí,
puedo decirlo.

Sin embargo,
también soy humo  
donde todo es
impredecible pasado,
futuro que llega
en el instante preciso
donde se vuelve obsoleto.

La actriz está buscando el argumento
donde evadirse de la razón
y los impuestos del silencio.

Mientras, la vida
detrás del telón,
sin conclusión y sin destino,
sucede vanamente
como simple objeto.

lunes, 13 de septiembre de 2010

El amor absurdo

Lo más absurdo del amor
es la cama sedentaria,
fatigada de placeres.
Penetrar los besos hasta el hueso,
encontrar obsoleta la mirada
de quien nos mira por costumbre.
Lo más absurdo y aberrante
son las pieles fragmentadas,
los ojos sin abismo
la calma perpetrada.


Pero, lo más absurdo,
lo absurdo por antonomasia,
es encontrar el tesoro inaccesible
que es la paz a carcajadas,
hallar tus manos conocidas
para sujetarme y sujetarlas,
disfrutar este amor que me prohíbe 
eternas horas de desgracia;
y pretender que el amor es absurdo
cuando las hormonas ya no gritan
como adolescentes malcriadas,
cuando por fin comprendo
que el amor 
era esto, este  sentimiento
de encontrar entre tus brazos
la complicidad que no buscaba.

Lo más absurdo del amor
es dejar de construirlo,
como si fuese a perdurar
por arte de magia.

Lo más absurdo es
abjurar del amor mismo
y  relamer el sufrimiento
de no encontrarle, para siempre
y por costumbre,
el sentido a nada.

Futuro Perfecto

Me acuerdo ahora
de ese futuro muerto que
mis pasos, fatigados,
no anduvieron.
Me acuerdo de su opiáceo aroma
(antes de morir sin pasado)
penetrando en mis sueños.
Me acuerdo de la paz,
la única paz que, venenosa,
para justificar cada derrota
planea un futuro inaccesible.
Recuerdo los deseos,
perfectos por inalcanzables,
atrapándome en sus redes.
Secuestrando mi voluntad,
destruyendo mi memoria.
Me acuerdo de ese Futuro Perfecto
que, sin poder arrepentirse,
me ha dejado sin historia.